"Yo creo que la percepción del psicólogo ha cambiado ya notablemente. En los viejos tiempos, cuando tomaba un avión y le revelaba mi profesión a mi compañero de viaje, su tendencia era la de salir corriendo a otra fila. Ahora noto que la gente se arrima a mi"
(Martin Seligman)

jueves, 31 de marzo de 2011

El otro nacimiento: Construyendo un Mapá

Este artículo es parte del libro "Una nueva Paternidad" de la Ed. Pedagogía Blanca ISBN 9788494174100

por Alejandro Busto Castelli


Estábamos a mediados de abril del año 2007, a poco más de un mes del nacimiento de Nicolás, nuestro primer hijo.
Yo me afanaba en los ratos libres que me dejaban los cursos, por arreglar el parterre del fresno centenario del jardín.

De pronto mi suegra que me miraba entre cansada y atónita me dijo: .-
“¿Por qué no dejas eso para las vacaciones que te van a dar ahora?”

El concepto vacaciones al que se refería mi suegra tenía que ver con que fui de los primeros “afortunados” Papás que gozó de 15 días de permiso de paternidad.


La respuesta me salió del alma: .- “¿Ah si? Y entonces quien se va a ocupar de Nico, ¿si yo soy el jardinero?” Con toda la naturalidad que le ofrecían años de cultura incuestionable me dijo: .-“tu mujer y yo” añadiendo un sonoro: .-“claro”.

Claro para ella, para mi suegro, la vecina octogenaria de enfrente y quizá para mucha gente, hombres y mujeres, de este y otros tiempos. Para mí: oscuro. Muy oscuro.

La anécdota no sólo me conecta con el rol de los Papás en la crianza y educación de sus hijos, un tema que ya abordamos en “El perro verde”, sino con mi propio desarrollo como Padre, es decir mi nuevo nacimiento.

¿Y entonces cuando nací? Hasta la llegada de Nicolás parecía fácil esa respuesta. Sigue siéndolo si atiendo a mi nacimiento como hijo. Hace 44 años nací como hijo de mis padres.

De la misma forma que tengo una guitarra hace muchos años y no soy guitarrista, el nacimiento de Nicolás  no me convirtió en Papá. Mi nacimiento como Padre es mucho más vago, quizá se comenzó a gestar meses después, al hilo de una reflexión de la Mamá de Nico y Candela.

Psicóloga brillante y Madre consciente, a raíz de mi enésimo cansancio, queja y falta de conexión con Nico, me dijo: .- “¿que es lo que estás esperando para convertirte en padre?”. Ante mi falta de respuesta y mi rostro, ciertamente de enfado, añadió que no lo iba a conseguir así como así,  si antes no cuestionaba el hijo que era. Saber que hijo fui, que hijo soy, para aprender a ser Padre. Dejar morir ese rol de medio hermano mayor de Nicolás, para nacer como Padre. Duro.

No, no me había convertido en el jardinero de la casa, pero tampoco en Padre.
No como me siento hoy, cerca de los 4 añitos de Nicolás y con mi Hada Candela revoloteándome y trayéndome una y otra vez a mi lugar.

Dicen que mi Padre nunca cambió un pañal, así que yo parecía haberle superado pese al desastroso primer intento con aquel meconio rebelde pegado al culo de Nico y a mis dedos. También superé el hito del baño y el darle de comer su puré y el de dormirle en brazos.

Y así pasito a pasito. Dormir juntos, aprender a respetarle como ser humano individual y diferente, preguntar que sentía cuando se golpeaba, en vez del manido .-“no ha sido nada”, cuestionar limites absurdos: .- “eso no se hace” y ni siquiera saber por qué.

Sentí un día que tenía que cambiar la letra de aquella nana de mi infancia. “Tortitas de manteca para Mamá que da la teta”…empezaba. Así que de las “tortitas de cebada para Papá que no da nada”,  que era como continuaba, me pasé al para Papá que la acompaña.

Un amanecer distinto, Olga me dijo que creía que Nicolás nos llamaba Mamá a los dos.  Tuve un primer revolcón del tipo: .- “¿pero como puede ser que no exista para él?”
Olga me miró con ternura,  y tuve entonces un segundo revolcón, absolutamente emocional e intenso por lo que eso realmente significaba.

Nico me estaba diciendo lo contrario. Tal vez un sé que estás ahí, un te siento cerca.
Y lo hacía usando la palabra mágica, esa que para el hijo que fui y soy, sigue siendo mágica. Mamá.

La llegada de Candela a nuestras vidas en 2008 creó un nuevo dibujo, nuevas relaciones, y un nuevo sistema familiar. Sin duda terminó de ayudar a los comienzos de este Padre en búsqueda. Desde el principio fue más fácil para mí con ella. Estoy seguro que ese es el primer regalo, que sin saberlo, le ha hecho Nico a su hermana.

Durante la excendencia del 2010, Candela se lanzó a hablar.
En un giro inesperado el primer día que se refiero a mí, me dijo “Mapá”.

Como aquellas contracciones que ayudaron a parirles, mis hijos me ayudaron a nacer como Padre. A día de hoy ambos parecen haber entendido que he nacido y ando en la pelea del crecimiento. Me llaman Papá o Papi y esta bien. Muy bien.

Sin embargo resulta curioso. Como si supiera que parirse otra vez no es fácil, Candela sospecha que a veces el crecimiento se me hace difícil y duro. Desde una sabiduría que desconozco ella sabe que en ocasiones el niño que fui vuelve y su Papá aterrorizado huye.

Y es en esos momentos, cuando ella me rescata regalándome un tierno “Mapá”.

Y entonces regreso sereno, con la firme intención de seguir construyendo, para quedarme en sus vidas para siempre.

17 comentarios:

  1. Qué bonito. Siempre he dicho que quién cuida a los niños es una "mamá", sea del sexo que sea. Una vez se lo dije a una feminista y casi me come xD. En fin, dile a Candela que gracias por darme la razón :)

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    1. Hola, no te preocupes. Tambien desde el feminismo se ha dicho lo mismo que dices tú, Irene. Los hombres como madres, y el verbo Maternar (Mothering) como verbo asexuado independiente de quién lo ejerza. Es el concepto de género como construcción social, muy basado en las ideas de Butler (la feminista por excelencia).

      En especial una autora canadiense feminista, Andrea Doucet ha utilizado el verbo maternar aplicándolo a los hombres:
      http://www.amazon.com/Do-Men-Mother-Fathering-Responsibility/dp/0802085466

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    2. Pues muchas gracias, ya me siento menos bicho raro. Obviamente aquella feminista era muy furibunda y yo le caía mal, tenía especial inquina a las madres, muy a lo Beauvoir xD

      Besos y gracias, le echaré un ojo

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  2. Enhorabuena, Alejandro, por tu renacimiento.

    Los hijos nos brindan una oportunidad estupenda para liberarnos de nuestros bloqueos y limitaciones. La cuestión es que hay que estar atentos a ellos y aprovechar la convivencia con ellos.

    Un abrazo

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  3. Gracias Irene, Ramón. Un abrazo fuerte a ambos.
    Alejandro

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  4. Me hiciste llorar, Alejandro... ¡qué hermoso!

    Abrazos a los cuatro,

    Louma

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  5. Me ha resultado una reflexión muy hermosa. Gracias por compartirla.

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  6. Precioso! Gracias por compartirlo y felicidades por el "Mapá" que eres! Un abrazo

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  7. Precioso, Alejandro. Lo de "mamá" a los 2 también sucedió en mi casa... me has hecho recordarlo ;) Te felicito por el nuevo nacimiento de tu "Yo", por este profundo aprendizaje que se intuye a través de cada una de tus palabras. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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    1. Mucha gente me lo ha compartido! Miriam, :) como digo una sabiduría inexplicable de los peques, que de ese modo nos integran..Besos

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  8. Dos frases de este texto se me han quedado grabadas de un modo entrañable : 1.- "Como aquellas contracciones que ayudaron a parirles, mis hijos me ayudaron a nacer como Padre". 2.- (está me hizo llorar) Y entonces regreso sereno, con la firme intención de seguir construyendo, para quedarme en sus vidas para siempre. Muchas gracias, me encargaré de difundir este post por todos los medios de difusión a mi alcance.

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    1. Gracias a ti Berna, por tu compromiso diario con la crianza positiva!

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  9. ¡Qué hermoso relato, Alejandro! Me has hecho descubrir un significado diferente para el "Mapá" y el "Pamá" que nos dedica nuestra hija de vez en cuando desde hace mucho tiempo. Sabía que no era una confusión verbal porque sabe hasta inventarse y contar un cuento ella sola. Comparto este relato con el Pamá de mi hija, al que creo que le va a resultar tan esclarecedor como a mí. Gracias por compartir.

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    1. Mil gracias por tus palabras Silvia, y me encanta que lo compartas con otro Papa o Pamá.
      De eso se trata de cambiar o profundizar en lo que ya hacemos.
      Un abrazo fuerte
      Alejandro

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  10. Bellísimo, me acaba de llegar el enlace a través de una entrevista tuya. Me encantaría poder compartirlo en mi blog, si me das permiso. Creo que es fundamental recuperar la figura del padre ¡¡que no desea usar la baja para ser jardinero!!Un abrazo enorme!!

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  11. Hola Teresa, mil gracias por tus palabras. Por supuesto que puedes difundirlo en tu blog. Pasame el enlace para difundirlo yo luego!
    Un abrazo
    Alejandro

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