Estoy sentado en una incómoda silla de hospital
Hace mil segundos, solté tu mano fría y temblorosa
Quise decirte que te amaba.
Quise gritarte que me iría contigo si tú nos dejabas.
No pude.
Afuera, nuestro mundo espera una nueva vida. Sólo una.
Aquí, desordenado y tembloroso, aún no se que nacen dos cuando nace otro.
Ellos tampoco.
Reviso apresurado nuestra historia y tengo frío.
De pronto creo en Dios y le percibo a punto de hacernos daño.
Siento que nos lo ha hecho cada vez que ha querido.
Grabo cada escena de las últimas horas con prisa
Todavía me dueles y entonces te lloro.
